En el bosque de la Vida

Déjame contarte una historia. Una historia que todos hemos vivido o habremos de vivir, la historia mas difícil de contar pero la mas sencilla de sufrir. Una historia en la cual tu seras el protagonista. Imagina que estas en un bosque, pero no cualquier bosque, este bosque es inmenso, sin principio ni fin, sin salidas ni entradas. Solo bosque, de alguna manera mágico ante tus ojos pero no sabes porque. Te encuentras perdido en este bosque, pero no sabes que estas perdido. Has nacido acá, has vivido toda tu vida acá, no conoces nada mas que esto. Ajeno a la realidad de la magia latente en cada hoja, en la paz de cada riachuelo, en cada canto de las aves. Estas solo, pero no lo sabes aun; perdido, pero no lo sabes aun; en búsqueda de amor, pero no sabes aun que es el amor. Vives tus días alimentándote de lo que el bosque te da, moviéndote de un lado a otro, reposando bien en una rama o en una piedra. Eso es todo lo que existe para ti, satisfecho y virgen aun al daño que esta magia pueda ocasionar.

Hasta que un día, la rutina se ve afectada por algo diferente al bosque, algo que no es bosque sino mas bien un otro igual a ti. Otro perdido sin saber, otro solo sin saberlo. Y de repente ya no están solos en este vasto bosque que conocen como vida. Que es esto? La compañía si bien molesta al principio, parece ser cada día mas satisfactoria. La compañía se volvió en amistad y la amistad en algo que aun no sabia que era. Algo mágico, algo latente en el bosque, algo de lo que las aves cantaban, algo de lo que hacia mas fuerte esta nueva conexión. Y así pasaron los días, la magia creciendo entre ambos. Un vinculo inquebrantable y aun así débil a la vista de la magia suprema. El bosque mismo aprobaba esta unión con su magia, envolviendo sus corazones no en dos latidos disparejos, sino en un solo latido, latiendo en un ritmo unánime como quien cantara junto con las aves

Hasta que un día tu rutina cambio de nuevo. Así como esa compañía vino, así se fue. Sin aviso, sin despedida. Ni un adiós que recordaran las aves, ni un perdón que resonara en el corazón, sin un ultimo beso de pasión que consumara sus anhelos internos, sin un ultimo abrazo que reuniera los pedazos del quebranto anunciado, sin nada y a la misma vez se llevo todo. Arrancando hasta las mas profundas aguas de consuelo que algunos llaman lagrimas.

Como si el mismo bosque irónicamente dejara de sonreír, como si sus hojas siempre mágicas dejaran de brillar. Como si algo mas fuerte y poderoso decidiera un destino escrito en merced de algo mayor.

Forzado volviste a la vida que tenias antes. Pero esta vez era diferente, si, esta vez lo sabias. Ahora eres consciente de esa magia, esa magia latente en el bosque, esa magia que emana de la paz de los riachuelos, esa magia que se escucha en el canto de las aves. Esa magia que desde tiempos inmemoriales se le llama Amor. Ahora lo sabes, sabes que estas perdido, sabes que estas solo, sabes que lo que buscas se llama amor. Una búsqueda sempiterna, una búsqueda eterna en si misma. Ahora conoces eso que junto con el amor vienen tomados de la mano, eso que llaman Dolor.  Perdido, solo, dolido sigues tu camino en este bosque, esperando que algún día esa magia te vuelva ciego a las injusticias de esta realidad y que vuelvas a aquello que conociste como lo mejor de tu vida.

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